Nacimiento de Mateo
por Claudia Hunot [chunot@gmail.com]
La primera vez que fui a ver a Dr. José Luis Grefnes, fue como en Abril del 2005, tenía 40 años. Acababa de perder mi cuarto bebé y quería embarazarme de nuevo, pero me sentía desesperada y confusa. No podía dejar de preocuparme porque no me embarazaba. Empecé a platicarle a José Luis como yo era una workhaholic, y me costaba mucho trabajo ponerme en paz. Me preguntó que cuales actividades hacía yo para no pensar, dejar de trabajar. Le dije que había empezado a tejer. Me mando a mi casa a tejer mis emociones……
Cuando llegué con José Luis, yo iba con él por una razón. Quería tener un parto natural. Tenerlo en agua no era lo que necesariamente buscaba, sino tenerlo natural. Estar con un doctor y un equipo que me apoyara, no queriendo darme medicamentos, sino que me alentara a parir, a sentir mi cuerpo y sentir el nacimiento de mi hijo. Y así fue. La decisión de que naciera en agua, para mí, sólo fue semanas antes de su nacimiento.
Desde que tenía 28 años, cuando quise embarazarme por primera vez, siempre quise tener un parto natural… natural, sin drogas, porque parece que ahora, natural simplemente significa vaginal, aunque te pongan un epidural.
Ir con José Luis a las citas mensualmente, es algo que voy a extrañar ahora que ya no estoy embarazada. Todo el cariño, el apapacho. Sentirme escuchada, apoyada en este nuevo camino desconocido de sentimientos y emociones exaltadas, de nuevos miedos y de temor a lo desconocido. El apoyo que no sólo me dio a mí, cuando llegaba llorando porque no sabía cómo me sentía, sino el que le dio también a mi esposo, incluyéndolo en todo el proceso del embarazo y tomando en cuenta sus emociones y sentimientos ante este nuevo acontecimiento en nuestras vidas.